En esta "Pedagogía de la personalidad" Labaké intenta abarcar todas las facetas de lo humano, captándolo por un lado como ser sociocultural, y por otro, en su esencia espiritual-trascendente. Por y para este hombre hay que educar. Así es que nos aclara, cartesianamente, que la persona "es el ser racional que es siendo-con-los-otros".El libro de Labaké es rico en contenido, en sugestionesm en ideas que se juegan a favor de una causa, la del humanismo espiritual, y que, en lo metodológico, enseña a enseñar, para que el alumno aprenda a aprender. Claridad y distinción eran las dos condiciones que reclamaba Descartes para la verdad. El libro, muy lejos de hermetismos en los que los intelectuales de estos días suelen regodearse, a menudo para ocultar en la oscuridad el nada decir que es el decir nada, se juega, y quiere que todos nos juguenos, si queremos que el mundo se modifique hacia el polo de los valores positivos. Es, como dice la Biblia, "fuente de esperanza".Dr. Jaime Barylko |